Sanación por el Sonido


Todo en el Universo es Vibración.
Nosotros mismos somos vibración.




La ley de la resonancia nos dice que una vibración alta y armónica
contagia a otra más baja y caótica, armonizándola.



En este vídeo se habla de la frecuencia 440 Hz
en la que se afinan los instrumentos,
la frecuencia natural con la que trabajamos es 432 Hz,
afinación ajustada a los patrones de creación de la Naturaleza 


Aquí vemos un ejemplo de cómo la vibración crea
patrones armónicos, formando formas geométricas complejas.



Cuando nos exponemos al campo vibratorio de un cuenco tibetano, por ejemplo, estamos recibiendo sus frecuencias armónicas, a través de nuestros oídos y a través de nuestro cuerpo, pues la vibración nos atraviesa alcanzando cada átomo de nuestro cuerpo físico. Esa vibración resuena en las moléculas que están vibrando en desarmonía, sintonizándolas a frecuencias naturales, armónicas y sanas.

Aplicando sonido re-equilibramos nuestro cuerpo energético, lo que nos aporta más salud y paz interior. Al escuchar sonidos no habituales la mente se concentra y llegamos a un estado de relajación idéntico al que se alcanza a través de la meditación.





El sonido es una herramienta de sanación individual y colectiva, porque puede armonizar a un grupo de personas haciéndoles sentir la unidad.
Cuando trabajamos con el sonido reforzamos nuestra consciencia de la presencia aquí y ahora.


¿Necesitas muchos datos científicos? Investiga en la Física Cuántica...

El sonido trabaja a nivel muy sutil, transformando las base misma con las que está construida la realidad, la mente. Lo más importante al trabajar con el sonido es la intención. El sonido transporta nuestra intención hasta las mismas hebras del ADN, así si nuestra intención es la de iluminar todas nuestras oscuridades eso es lo que va a ocurrir cuando estemos centrados en las frecuencias sanadoras del sonido.